José Castellanos Maldonado

No pasa día sin que el Presidente Felipe Calderón, aprovechando para ello cualquier evento, haga un llamado a gobiernos y autoridades de otros niveles, y, en general a todos los mexicanos, a trabajar unidos dada la difícil situación que atraviesa nuestro país.

José Castellanos Maldonado

No pasa día sin que el Presidente Felipe Calderón, aprovechando para ello cualquier evento, haga un llamado a gobiernos y autoridades de otros niveles, y, en general a todos los mexicanos, a trabajar unidos dada la difícil situación que atraviesa nuestro país.

Pero, mientras el Presidente exhorta a la unidad, su compañero Germán Martínez, dirigente nacional del PAN, se la pasa sembrando la discordia echando bronca a diestra y siniestra.

Ello no es ninguna novedad, pues Germán Martínez tiene fama de pendenciero, lo que puede resultarle útil en su carácter de presidente de un partido político, y con más razón en época electoral, como la que actualmente se vive.

Y es que si en tiempos normales cada partido actúa en razón de sus intereses, y no se desaprovecha ninguna ocasión para llevar agua a su molino, en víspera de elecciones es normal que es busque poner en evidencia a los contrarios, tratando de restarles simpatías que se traduzcan, a su vez, en menos votos a su favor.

Sólo que actualmente el horno no está para bollos, pues la situación imperante está pegando con tubo a todos los niveles, y si en vez de jalar parejos cada quien estira para su lado, las cosas van a empeorar y podría pasar más tiempo para que la situación empiece a revertirse.

Así las cosas, es lamentable la actitud asumida por el dirigente nacional del PAN, cuya diarrea verbal en nada beneficia la labor del Presidente Felipe Calderón, y menos ahora, un ambiente hostil sólo empeora el ya de por sí difícil entorno en que gobierna el Jefe de Ejecutivo.


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