José Castellanos Maldonado

Las declaraciones vertidas hace unas semanas por el ex Presidente, Vicente Fox, en una reunión de alcaldes panistas, provocaron la reacción natural de políticos y funcionarios de la oposición y también de la gente común.

José Castellanos MaldonadoLas declaraciones vertidas hace unas semanas por el ex Presidente, Vicente Fox, en una reunión de alcaldes panistas, provocaron la reacción natural de políticos y funcionarios de la oposición y también de la gente común.

Como se recordara, con su habitual frivolidad y la imprudencia que lo caracteriza, Fox reconoció que se pasó su sexenio haciendo campaña a favor de su partido, para lo cual dejó encargada su oficina en Los Pinos.

Eso explica tantas barbaridades y asuntos al garete durante su administración, cuyas consecuencias aún se padecen, amén de que su activismo político puso en riesgo la validez de la elección presidencial del 2006, tal y como en su momento lo señalo el Trife.

Al respecto, la mejor manera en que un funcionario público, llámese Presidente de la República, Gobernador o Alcalde, puede ayudar a su partido y a los candidatos que éste designe, es realizando una buena labor, desempeñando su cargo de manera responsable y con absoluta honestidad.

Ahora bien, en el caso particular de los Alcaldes por ser éstos los funcionarios más cercanos a los ciudadanos, además de las obras materiales que realicen, la gente toma muy en cuenta su trato y accesibilidad, y rechaza a quienes, habiendo prometido una administración de puertas abiertas, ya en el cargo es casi imposible verlos y poder hablar con ellos.

Volviendo con Fox, dicen que el ex Mandatario resultó un espejismo, en lo cual se parece a un desierto, tal y como estuvo su oficina en Los Pinos, conforme a lo declarado por él mismo, con lo que el parecido se acentúa.


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