José Castellanos MaldonadoDe un tiempo a la fecha se ha vuelto común hablar o escuchar hablar del cambio, aunque, en realidad, esto siempre ha estado implícito en lo que hacemos o pensamos.

En el terreno político, el servidor público generalmente piensa que un cambio que lo catapulte a otro cargo, y quienes están en la oposición, desean un cambio que lleve a su partido al poder.

Y si hablamos de partidos, mientras que en el PRI siguen entercados y aferrados a actuar y a tomar decisiones bajo los mismos métodos de siempre, aunque a veces los maquillen para dar la sensación de un cambio, en el PAN sí se han dado muchos y muy notorios cambios, empezando por la conquista de la Presidencia en el año 2000.

Este hecho ha dado lugar a una serie de cambios, pero basta recordar que antes se les dificultaba completar una planilla para participar en una elección municipal, y ahora les sobran aspirantes, y las disputas internas que antes eran exclusivas del tricolor, ahora también se dan dentro de Acción Nacional, donde, al igual que el PRI, también existen diversos grupos que luchan por el poder.

Antes, los albiazules criticaban los cacicazgos priístas, y ahora se heredan las Alcaldías; también veían mal que las delegaciones de las diversas dependencias federales las acapararan miembros del partido en el poder, y ahora ocurre exactamente igual, también criticaban el corporativismo sindical, y ahora toleran y hasta cultivan la amistad y el acercamiento con líderes y lideresas.

Así mismo, criticaban a los funcionarios todólogos y el mayoriteo en las legislaturas y ahora los panistas brincan de un cargo a otro y actúan como aplanadora en los Congresos estatales donde cuentan con mayoría.

Esto demuestra que las cosas se ven de acuerdo al color del cristal con que se miren, pues desde la óptica de los panistas, lo que era negro y estaba mal cuando lo hacían otros, ahora es blanco y plenamente justificado.

Saque sus propias conclusiones.


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