José Castellanos MaldonadoUna nota publicada en la primera plana del periódico El Norte el viernes 13 de octubre daba cuenta del favoritismo del régimen foxista hacia el Estado de Guanajuato, pues durante el actual sexenio “La Oficina de Políticas Públicas de la Presidencia gestionó 30 mil 100 millones de pesos para obras de 15 megaproyectos que beneficiaron a estados gobernados por el Partido Acción Nacional”.

“De las entidades beneficiadas, Guanajuato se llevó dos terceras partes de esos recursos, alrededor de 21 mil 180 millones de pesos”.

Cabe mencionar que Guanajuato es tierra natal del Presidente Fox, de su anterior coordinador de Políticas Públicas, Eduardo Sojo; y del sucesor de éste, Alberto Ortega.

Como era de esperarse, la noticia levantó ámpula, y tanto priístas como perredistas criticaron los apoyos a estados panistas.

Gobernadores, Alcaldes y Legisladores de estos partidos cuestionaron la manera en que se utilizaron los recursos y exigieron una distribución equitativa, señalando que son prácticas del antiguo régimen y que el Presidente Vicente Fox fue electo para gobernar a todos los mexicanos.

Esto trajo a mi memoria lo que dijo un aspirante a la alcaldía de un municipio vecino, quien señaló que si él era Alcalde, a Vallecillo (refiriéndose a la cabecera municipal) no le daría ni agua.

Al parecer, esta práctica de premios y castigos y uso electoral de los recursos sigue vigente, y, con las excepciones de rigor, tal parece que la continúan llevando a cabo desde el Presidente de la República, pasando por Gobernadores, hasta el más modesto de los Alcaldes.

Ante estos hechos, con toda razón podemos preguntarnos. ¿Cuál cambio?


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