José Castellanos MaldonadoUna encuesta del Grupo Reforma publicada en El Norte el domingo 27 de agosto, reveló algo que ya se veía venir, al mostrar el rechazo de los ciudadanos a la conducta asumida por Andrés Manuel López Obrador después de las elecciones.

Sin duda alguna, lo que más molestias ha causado ha sido la decisión del tabasqueño de bloquear algunas de las principales avenidas en el Distrito Federal, causando con ello múltiples molestias e incalculables pérdidas a los negocios que se ubican en la zona.

La misma encuesta señaló que si hoy se repitieran las elecciones presidenciales, un 43 por ciento votaría por Felipe Calderón, mientras que por López Obrador lo haría un 24 por ciento.

Y si bien las actitudes y medidas implementadas por el perredista están levantando ámpula entre la ciudadanía, no debe perderse de vista que alrededor de 15 millones de ciudadanos que el 2 de julio votaron por el candidato de la Coalición por el Bien de Todos lo hicieron porque tenían la esperanza de que, como Presidente, podría darle una sacudida al país, terminar con los privilegios de la élite empresarial, castigar a quienes impunemente trafican o abusan del poder y las influencias e hiciera lo necesario para que la gran mayoría de los mexicanos, entre ellos los pobres de solemnidad, por fin vieran la suya.

Es obvio que Felipe Calderón tiene un enorme reto por delante, y que deberá, en primerísimo lugar, implementar un verdadero cambio y no caer en actitudes o llevar a cabo acciones que los panistas criticaban cuando eran oposición, tal y como ha venido ocurriendo durante el actual sexenio, donde, entre otras cosas, destacó la abierta e indebida intromisión del Presidente Fox en la elección presidencial.

Y si es congruente, esperamos que al concluir su gestión, Felipe Calderón tenga las manos tan limpias como al inicio del sexenio.


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