José Castellanos MaldonadoCon las deserciones a todo lo que dan, quienes saben de estas cosas dicen que hace mucho tiempo no se veía algo parecido, con excepción, tal vez, del éxodo que se dió cuando Cuauhtémoc Cárdenas se fue del PRI para luego fundar el PRD.

Por lo tanto, el fenómeno no es una novedad, lo qie llama ahora la atención es la cantidad de personas que están brincando de un partido a otro.

Está situación se está dando en todos los niveles, pues lo mismo se ha visto cambiar de partido a gentes que llegaron a fungir como Secretarios de Estado, Senadores y Diputados Federales, que a Ex Gobernadores, a Ex Diputados Locales, a Ex Alcaldes y a muchos otros que durante años se han desenvuelto en el medio político.

Igualmente se debe señalar que los cambios están ocurriendo en todos los partidos, pues la muda de piel o de colores ha sido pareja.

Antes del sexenio de Miguel De la Madrid, cuando el PRI era el mandón, no había quien quisiera salirse de dicho partido, pues ningún otro parecía atractivo o promisorio, y quienes veían frustrados sus deseos de alcanzar una candidatura, se disciplinaban sin hacer mucho ruido a la espera de un cambio de aires que les favoreciera más adelante.

Sin embargo ahora ya no es así, pues en la medida que la Oposición fue ganando terreno, y más notoriamente a partir del 2000, cuando Vicente Fox ganó la elección presidencial y terminó con la hegemonía del PRI, los cambios de camiseta se han vuelto comunes, al ampliarse el horizonte para quienes sueñan o ambicionan con un cargo de elección, de regiduría para arriba.

No cabe duda que los altos sueldos y las ansias de poder, con todo lo que éste conlleva, son imanes muy poderosos y atractivos.

Lo demás es lo de menos.


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