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El barrio del Aguacate PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Profr. Rubén Helio Mascareñas Valadez   
sábado, 17 de diciembre de 2005
Índice del Artículo
El barrio del Aguacate
I. El barrio físico
II. Las casas
III. La vida económica
IV. La vida social
V. La vida civil
VI. La gente
VII. La vida cultural
VIII. Algunos personajes de fama
IX. El humor
X. El río
XI. La muerte del aguacate
Conclusión
Apéndice
Créditos

IX. El humor

A veces la tranquilidad del barrio era perturbada por el grito: “Salió rosita la nieveeeee” o: “Estos conos ya se acaban y no se vendeeen”, pronunciado por Silverio Acevedo, que en una ligerina vendía su producto por el barrio.

Recuerdos como este nos hacen sonreír y evocar otros semejantes, como el detalle de la compra de naranjas a dos por cinco y su venta a cuatro por diez, que según se contaba había hecho Robestán, quien a pesar de vender todo llegó a casa sin dinero. A la pregunda de su esposa sólo acertó a decir: “Pos no sé, vieja, todo se me fue en dar feria...”

O la famosa clasificación de los tipos de aguacate por su cantidad o sus efectos en el organismo hecha por don Apolinar Durán, célebre humorista del barrio: “Este es el aguacate pendejo, porque es tan tonto que se llena de fruta y se le quiebran las ramas... Este es el despertador, porque con el ruido que hace en la mañana despierta a todo el barrio”.



 

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