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Escrito por Profr. Rubén Helio Mascareñas Valadez
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sábado, 17 de diciembre de 2005 |
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XI. La muerte del aguacate
En 1984, una fuerte helada marchitó los árboles dejando un paisaje de desolación donde antes hubo verdor y vida.
El aguacate quedó en el abandono. Poco a poco fueron cortándose los árboles y supliéndose con injertos de otra clase.
El barrio mudó con el tiempo, o será que cuando lo vemos tal como está es distinto al barrio que recordamos y que sigue viviendo en nuestros sueños y en nuestros recuerdos.
Si fuera nigromante, barrio amigo, tus muertos me dirían que vivirán eternamente.
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